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martes, 26 de mayo de 2015

Violencia en contra de las Mujeres


Me pregunto cuanta de las mujeres que me rodean subieron o están subiendo violencia de parte de sus parejas, familiares, amigos o colegas del trabajo. Hay tantas formas de violencias y alguna tan sutiles, que tal vez, alguna de las mujeres que la están sufriendo ni se dieron cuenta de ser víctimas.

 

A mí el tema de la violencia en contra de las mujeres me impacta muchísimo y se me parte el corazón cada vez que abro el periódico y veo casos de violencia en contra de mujeres, los ponen pequeñitos, no le dan la primera página, y para encontrarlos tienes que rebuscar hasta el final del periódico, pero allí están. Mujeres muertas por mano de las personas que en principio debían de protegerlas, y atrás de aquellas mujeres las victimas invisibles, sus hijos que muchas veces ni se mencionan pero ahí están ellos también víctimas de violencia y sin haber podido ni siquiera tener el tiempo de desarrollar las condiciones mínimas para protegerse frente a la violencia. Violados del más básico derecho, el derecho a ser niños y de poder tener una infancia feliz.

 

A mi este tema me mueve por dentro por muchas razones, por solidaridad con las mujeres víctimas de violencia, por solidaridad con sus hijos, por haber sido yo también victima en algún momento y por el hecho de ser mujer yo también, por el hecho de saber que solo por ser mujer puedo ser víctima de violencia, porque asi indican las estadísticas y los casos tan frecuentes.

 

¿Cuántas de nosotras hemos subido violencia o tenemos amigas que subieron o están subiendo?

Creo que todas tenemos miles de historia para contar, aquí ahora en estas “hojas” quiero contar la mía.

 

Desde pequeña he convivido con la violencia, asistiendo mas de una vez a escenas donde mi padre gritaba a mi madre, le pegaba e insultaba. Vi mi madre correr fuera de la casa, y  tengo muy pocos recuerdos de mi infancia casi como si puse todos, los buenos también, en el cajón del olvido. Pero ahí está mi madre con sus zapatillas rosadas con plumitas suavecitas, sentada en el peldaño de la casa de mi tío, con las rodillas recogidas mirando hacia abajo y ahí está una niña muy pequeña mirándole y preguntándole si todo iba bien. Aquella niña soy yo y este es uno de los pocos recuerdos que tengo de mi infancia, los demás no sé por dónde andan. También recuerdo aquellos gritos y los objetos por todas partes y con la edad de mi hija recuerdo huir medio desnuda de la casa y que mientras estaba corriendo en el lado derecho de la calle un hombre en bicicleta me mire y de la cara que puso me di cuenta que se estaba preguntando donde iba una niña tan pequeña sola. Estos son los pocos recuerdos que siguen vivo de mi infancia, de cuando era muy pequeñita.

 

Luego crecí, la violencia en casa fue disminuyendo, mis hermanas y yo hicimos con que muchas cosas no se repitiesen y todo fue mejorando, tanto que ahora a mis 40  y piquitos años tengo una familia “sana” y sin violencia, aunque por supuesto mucho es el trabajo que debo recordarme hacer para sanar la niña que está todavía en mi y que a veces vuelve a sentir aquellas emociones aflorar y que busca canalizarlas hacia lo positivo.

 

De niña recibia algunas llamadas de un señor muy mayor que me llamaba cuando mis padres no estaban para preguntarme de que color eran mis braguitas, al parecer era un vecino, mis padres pusieron bajo control el teléfono y le encontraron pero nunca me llegaron a contar de quien se trataba

 

De adolescente me ha pasado de hombres desconocidos que me ponían mano mientras andaba, mientras estabas en el bus, en la discoteca, en los bares, o que me silbaban cuando andaba por la calle…..nunca creo que llegué a entender bien de qué tipo de violencia se trataba, parecía casi tan normal y corriente, que nunca creo llegué a entender que nivel tan bajo de violencia me estaba pasando, donde mi cuerpo se consideraba un objeto al cual todos podían acceder.

 

 

A las mujeres nos da vergüenza contar los casos de violencia que subimos o estamos subiendo, casi fuera nuestra culpa, pero en mi caso estoy totalmente consciente y sé que NUNCA fue mi culpa sino que la sociedad machista, patriarcal y violenta en la que vivimos, hace con que las mujeres siempre estaremos más expuestas a la violencia.

 

Largo es el camino que los hombres deberán de recorrer para no transformarse en seres violentos y para que la sociedad realmente se de cuenta del impacto de la violencia en todos los ámbitos, y se tomen acciones más eficaces para reducirla y eliminarlas del todo.

 

En mi trabajo pude hacer algo por sacar a una mujer de una situación muy violenta y ojala todos y todas hagamos los mismos, apoyemos estos casos y no cerremos los ojos hasta que pase la tragedia y ya sea tarde para hacer algo.

 

En mi recorrido personal también mucho es el camino que debo  recorrer para confiar al 100% en los hombres y para pensar que tal vez haya mucho más hombres no violentos en el mundo que lo contrario…...



 

5 comentarios:

  1. Qué horrible, Luz... Hoy no tengo palabras, lo siento. Tu historia me ha dolido en el alma :(

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    1. por mi ha sido parte de mi vida y me transformó en la mujer que soy en este momento, me quiero así como soy con mis luces y con mis sobras, y creo que de todo se aprende, así que nada solo conté una historia, mi historia, pero no era ni para crear pena ni nada de eso, es una historia de las muchas que andan por ahi

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  2. Que horrible lo que cuentas.... yo como trabajadora social trato habitualmente casos de violencia, hay muchos tipos de violencia, algunos tan asumidos que llegamos a tener como normales cuando en realidad no lo son. Hay que empezar por educar en igualdad a nuestros hijos y sobretodo por enseñarles a resolver sus conflictos de forma adecuada, hay que explicarles lo que son las relaciones "sanas" y que alguien no te quiere más por controlarte el móvil.
    La historia que cuentas es muy dura, y sin embargo más habitual de lo normal o de lo que creemos creer.... a algunos de nosotros nos criaron corriendo por el pasillo delante de la zapatilla de nuestra madre, ahora lo vemos como "normal" y sin embargo no lo es.... quizás ellas no tenían recursos para criar, ni tiempo ni sabían como hacer uso de sus habilidades sociales. A nuestros padres (hablo en general no es mi caso) los enseñaron a traer el dinero a casa y poco más. Afortunadamente eso está también cambiando.
    Como mujer no me he sentido nunca "agredida", pero creo que todo más bien es fruto de la autoestima o de las habilidades que tengo, me explico, un mismo hombre agresivo puede influir de forma muy diferente en dos mujeres dependiendo de los recursos emocionales que cada una tenga.
    Tu historia muy dura.... me has dejado sin palabras.

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    1. Gracias por pasarte, pues mi historia es una de las muchas que hay por el mundo, repito hay muchas mujeres que tal vez estén subiendo violencia y que ni se dan cuenta porque no tienen la información suficiente para saberla identificar

      en mi opinion la violencia es VIOLENCIA en todo caso es decir puede que la mujer tenga los recursos emocionales para defenderse o no pero sigue siendo violencia en todo caso

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  3. HOla: tu historia sirve para comprobar cómo de un entorno de violencia se puede salir y superar. Es incocebible que exista el maltrato a la mujer.. no lo puedo entender porque en el pasado muchas mujeres tenían dependencia absoluta de sus maridos pero estoy leyendo casos de adolescentes maltartadas por sus novios de 17 años... a dónde vamos a llegar!

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