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jueves, 29 de marzo de 2018

Natación



En todas nuestras andanzas nunca me había dado tiempo de ponerle en un curso de clases de natación, aunque si lo hayamos probado muchas veces.

Mi pequeña se ha metido en el agua la primera vez para tomar una clase de piscina cuando tenía más de 1 año, ahí hicimos una clase pero luego la amiga que nos acompañaba tenía su hija con un virus super fuerte que le dio a la mía también y fue tan fuerte todo lo que le dio que nunca mas por un tiempo medio largo pudimos retomar las clases.



Luego hubieron cambio de lugar de donde viviamos y en el medio de los muchos cambios, las clases de natación se quedaron en el olvido.



Hasta que en la ciudad donde nos habíamos mudado descubrí que justo al lado de nuestra casa daban cursos de natación, me apunté a la lista de espera  pero bueno nunca nos llamaron o tal vez lo había hecho masl el caso es que ya teníamos que mudarnos otra vez y las clases entre el frio del invierno, los resfriados, la pereza, y lo que sea se quedaron atrás.



Pero el caso es que ahora las tenemos al lado de la casa, el horario esta excelente, el profesor está buenísimo (*sin ánimo de cosificar el cuerpo del profesor, pero está buenísimo en todos los sentidos) y mi pequeña le adoro’ desde el primer día que le hicieron la prueba para ver si estaba lista para empezar desde el nivel 1. La prueba le fue requete bien y así hemos empezado nuestra aventura en el mundo de la natación.



 La primera clase fue una catástrofe, o casi, es que no estaba el profesor, juntaron dos grupos y la profesora asumía que todos estuviesen al mismo nivel, creo que tenía que aclarar yo al principio que era su primera clase, asi que nada del borde veía mi hija ir de un lado al otro, cansándose mucho, sin entender bien que tenía que hacer y a la media hora en lágrimas me pidió que le sacará de allá.



La segunda fue un éxito, el profesor estaba, el trato era mucho mas personal, con acompañamiento de cada niño…nadó y hizo todo lo que tenia que hacer, y al final le quito' una especie de flotadores que tenía alrededor de la barriga y les hizo lanzarse al agua desde el borde y luego tenían que ir nadando a la escala y subirse.



Fue tanta la emoción de verle hacer esto sin miedo y segura de si misma, verle flotar sola y nadar por la primera ver en una piscina grande y sin flotadores, que hasta me he animado a volver a escribir en el blog.



Te quiero pequeñita!!

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